Sólo cumplimos la Ley: La negación del sufrimiento y la felicidad en Chile

1. “Sólo cumplimos la Ley”

Hace unos días pensaba en el aporte de Arendt a la comprensión del Holocausto judío a partir del juicio de Eichmann (responsable del transporte a los campos de concentración). Las consecuencias de la tesis de Arendt para comprender el status quo en torno a la injusticia son devastadoras e iluminadoras, en especial si pensamos en relación a la desigualdad y la injusticia en Chile. El texto de Arendt puede ser descargado aquí, también puede verse la versión cinematográfica por ahí.

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2. El procesamiento del sufrimiento en Chile.

Captura de pantalla 2014-07-31 a la(s) 23.35.37Desde el proyecto Desigualdades  desarrollado en la Universidad de Chile en conjunto con otras universidades, la profesora Barozet señalaba a mediados de esta semana en la AIS en Japón a propósito del estudio de percepción de la élite económica que “en la mayor parte de las personas hay conductas adaptativas, es decir, si tú quieres seguir viviendo la vida, tú desarrollas una comprensión del mundo donde no estás sufriendo todo el rato o indignado en cada minuto del día”.

Estos dos elementos, la lectura de Arendt sobre la Banalidad del Mal y los resultados del proyecto Desigualdades me invitar a pensar  la cuestión del sufrimiento como una clave potente en Chile para pensar los procesos de nuestra historia reciente, no sólo como una historia circunscrita a las violaciones de derechos humanos y desaparecidos, sino como una huella en la subjetividad de la población completa sea que responda o no a ellas. Dentro de las publicaciones que se pueden consultar para configurar el problema sugiero al menos dos:

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En El Chile profundo aparece el Dolor como temática del Capitulo 5: El Estado, justicia y la comunidad del Dolor y el Capitulo 11. Educación: dolor, analgesia y movimiento.

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Cuáles son las cosas más injustas que acontecen en nuestra sociedad, es la pregunta que inaugura el Capítulo 5. Existiría un valor de cambio que une todas las prioridades y le otorga sentido a la múltiple y sistemática convocatoria al Estado para las necesidades de la población.

El Estado emerge en este escenario como la esperanza, como algo profético, de la liberación del dolor. El sujeto histórico capaz de hacerlo, capaz de gestionar algo así como la economía del dolor en la sociedad, su distribución (El Chile Profundo, pág 99). El ostentar un dolor, sería también la aparición de un derecho.

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Las observaciones contenidas en el libre Chile Profundo, permiten constatar que no sólo basta la conciencia del sufrimiento para su abordaje si no la critica de su procesamiento. Al respecto sugiero ver de la Escuela de Pichón Riviere: LOS GRUPOS Y LA QUEJA. Quiroga.

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Por otra parte encontramos los dos informes del PNUD de 1998 y 2012 que abordan el problema del Malestar y el Bienestar subjetivo en la sociedad chilena. Captura de pantalla 2014-08-01 a la(s) 1.09.28En el primero, el Informe de Desarrollo Humano en Chile 1998: Las Paradojas de la Modernización, fue uno de los primeros en ubicar el fenómeno del malestar dentro de un enfoque sociológico acerca de la Seguridad Humana. Se señala que es posible observar en diferentes ámbitos expresiones de malestar (incomodidad indefinible) que es producto de “algo” perteneciente al espacio del desarrollo económico, político, social y cultural de Chile en el cual coexiste un país con un notable desarrollo económico pero donde la gente no se siente feliz (Ver Cuadro 8). El PNUD va a buscar las razones de ese malestar en el proceso de modernización, generando la hipótesis de que este malestar correspondería a “la expresión larvada de situaciones de inseguridad e incertidumbre”.

Captura de pantalla 2014-08-01 a la(s) 1.08.10El Informe 2012 Informe de Desarrollo Humano en Chile 2012: “Bienestar subjetivo: el desafío de repensar el desarrollo” dialoga con la noción trivial de felicidad, incluyendo la evaluación de la sociedad en que vivimos, desplegando la idea de bienestar subjetivo arroja un mapa del bienestar y el malestar subjetivos en Chile. La consecuencia que se desprende de la opinión generalizada de los chilenos conllevaría un gran riesgo para la construcción del desarrollo, esto es, pensar que la sociedad no importa. Básicamente los resultados arrojan que a nivel conceptual, la felicidad, en opinión de los chilenos, ha sido asumida como una responsabilidad individual (84%), es decir, entre ‘lo que uno mismo haga (73,1%) y ‘la suerte que uno tenga’ (10,9%). No obstante, la observación de categorías sociales clásicas como el nivel socioeconómico permiten iluminar esta relación y de paso discutir la idea de felicidad albergada en el sentido común. Esto es que El bienestar subjetivo está desigualmente distribuido en la población. Así dos datos impresionantes: uno, la enorme segmentación social en torno a la percepción de injusticia. El ítem “Probabilidades de éxito al reclamar ante situaciones de maltrato” marca una diferencia de 43 puntos entre el Estrato ABC1 y el E. Por otra parte, la declaración respecto a los vínculos significativos: La declaración de soledad aumenta en la medida que disminuye el nivel socioeconómico. Mientras un 14% de las personas pertenecientes al grupo ABC1 se declara muy de acuerdo o de acuerdo con la afirmación ‘frecuentemente me siento solo’, esta cifra aumenta a un 42% en el grupo socioeconómico E.

3. Orden y Obediencia.

Captura de pantalla 2014-08-01 a la(s) 1.20.16Existen numerosos indicios que la subjetividad de los chilenos está marcada por el autoritarismo desde la colonia, luego con Portales como hito y con reactualizaciones trágicas de los últimos 40 años. La cuestión a pensar para los chilenos desde lo corporal, en lo que sigue, no es tanto en relación a la idea foucaultiana de vigilancia y castigo sobre el Körper (cuerpo cosa), si no las posibilidades de que el cuerpo Leib (vivo) se manifieste como emancipación.

Esto me lleva a pensar en el experimento de Stanley Millgram de la Universidad de Stanford para explicar la conducta de obediencia del ciudadano “normal” en el orden nazi.

Una versión cinematográfica del mismo experimento aquí:

Entonces podríamos preguntar: ¿Cuanto hay de Eichmanns y potenciales nazis en cada uno de los chilenos frente a la desigualdad?. Siguiendo a Arendt, diríamos, cuando los sujetos abandonan el camino del pensamiento, esa irreflexión en uno, en todos, puede generar más desgracias que todos los impulsos malvados intrínsecos del ser humano juntos.

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